2015, CLAVE PARA COLOMBIA

Anderson Arenas
anderson@victorcorrea.com.co

Este año es un año de retos en varios aspectos de la vida nacional, buscar solución de fondo a un sistema de seguridad social de salud que ha colapsado así el ministro Gaviria se niegue a aceptarlo es uno de ellos;  en el sector educativo los desafíos son múltiples: salir del vergonzoso último puesto de las pruebas PISA, construir una verdadera política pública de educación superior de la mano de la comunidad académica, que responda a las necesidades que tiene el país y que garantice de forma amplia la participación de éstos actores en la toma de decisiones en la vida universitaria y educativa, es otro de los espinosos temas que el gobierno deberá atender.

Pero además de estos tópicos hay otros importantes para el país: alternativas económicas ante la caída del precio del crudo, las autopistas de cuarta generación que necesitan las regiones colombianas, tapar el hueco de la reforma tributaria que deja un enorme déficit presupuestal y la aprobación del plan nacional de desarrollo del reelecto presidente Santos son solo algunos puntos de la apretada agenda nacional que se vislumbran para el actual año y, dentro de tantos asuntos que son indispensables para los avances del país, hay un tema fundamental -a mi juicio- en este 2015 y es el fin del conflicto armado con la guerrilla de las FARC.

Finalizar el conflicto de más de medio siglo permitirá que Colombia entre en un panorama distinto al que hoy conocemos, un país donde abiertamente se pueda debatir acerca de ideologías, corrientes de pensamiento y de visión del mundo sin estar las armas de por medio; hará que nuestra nación dé los pasos hacia una democracia real, la escaramuza bélica no había permitido y que sumió a Colombia en diversos atrasos, impidiendo, entre otras cosas, sumarnos a la integración latinoamericana para buscar entre países hermanos soluciones a las inequidades de nuestros pueblos.

Poder imaginar un país donde las balas no sean el argumento de discusión, es abrir la puerta a un sinnúmero de posibilidades que no tenía, entre ellas, una reconciliación entre hermanos que llevaban desangrándose por años y que parecía de nunca acabar, pero para que podamos volver a reencontrarnos como sociedad se requiere saber la verdad para perdonar,  se requiere construir memoria, tener garantías de no repetición y, en especial, confiar. Sí, confiar, confiar que ninguna de las atrocidades vívidas volverá a ocurrir y sabiendo que esto dependerá de nosotros como Colombianos si ayudamos a refrendar los acuerdos de paz que hoy se hacen en la Habana, si exigimos al gobierno nacional la garantía y el goce efectivo de derechos fundamentales como salud y educación, y si sabemos elegir a nuestros gobernantes locales y departamentales quienes tendrán la responsabilidad de hacer la paz en cada territorio, lugar donde verdaderamente tendrá valor lo pactado en Cuba, pero para que esto pueda llevarse a cabo deben de ser personas de paz.

Por tanto, quiero exhortar a los que leyeron esta columna a que miren y revisen bien las hojas de vida y partidos políticos de quienes aspiran a cualquier cargo de elección popular, para que por medio de ese filtro y otros que puedan utilizarse saquen conclusiones de si el aspirante es un hombre o una mujer de paz para apoyar sus intenciones, o si por el contrario es alguien que puede revivir una guerra absurda que nos devolvería a la época de las cavernas y para lo que habrá que hacerle frente alertando a la comunidad para no acompañarlo en las urnas.

El camino no es fácil pero la tarea no es solo de los gobernantes, para que la paz sea estable y duradera, es un trabajo de todos los Colombianos que debemos contribuir exigiendo nuestros derechos, proponiendo soluciones a las inequidades sociales, acompañando a los representantes que elegimos para señalar los errores que cometan o para aplaudir los aciertos que realicen, pero sobre todo empoderándonos más de éste país que le perteneció a nuestros ancestros y que hoy lo recibimos para dejarlo mejor para quienes lo habiten después…

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