Contrato sindical y afiliación impuesta al sindicato: Elementos para su derrota jurídica.

Por: Dagoberto Arango Jaramillo[1]
dagoberto.arangoja@gmail.com

SE CONSTATÓ la ausencia de una verdadera decisión de afiliación, cuando al absolver interrogatorio de parte, fue categórico en aseverar, que la señora (…) Jefe de personal le realizó una entrevista para empezar a laborar en la empresa y luego lo envió al sindicato para que éste lo vinculara y sólo hasta ese momento tuvo conocimiento de la existencia del sindicato, antes la desconocía, impuesta así la afiliación por la empresa, lo cual además lo confirma la prueba testimonial arrimada a la contienda y con total eco en la judicatura. (…)Lo que incuestionablemente se insiste, desdibuja la intención de afiliación sindical.

(Sentencia # 104, radicado nacional 05360310500120130036100)

En los últimos quince años la figura jurídica denominada contrato sindical se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los trabajadores del país, cuando no debería ser así. El artículo 482 del Código Sustantivo del Trabajo lo define como un elemento más, que hace parte de la negociación y contratación colectiva que pueden realizar los sindicatos. Anteriormente ésta figura jurídica era utilizada por las asociaciones sindicales en el marco de una huelga para servicios o actividades laborales e industriales que por algún motivo técnico o de orden público no podían ser suspendidas; entonces, el sindicato que se encontraba en un conflicto colectivo, celebraba un acuerdo con el empleador en medio de esa etapa del conflicto sindical para no romper o acabar con las presiones del sindicato para la consecución de una convención colectiva en favor de los trabajadores.

Pensada y utilizada de esa manera, el contrato sindical era una herramienta extraordinaria con la que contaban los sindicatos en el marco de una huelga. Ahora bien, cuando se afirma el enunciado de haberse convertido en un dolor de cabeza para los trabajadores, e incluso, para la legitimidad de los sindicatos, se hace referencia al manejo que actualmente se da en gran parte del país de esa figura jurídica y en especial, en la sociedad INDUSTRIAS DE ACERO S.A.

Resulta que desde hace más de ocho años, la sociedad INDUSTRIAS DE ACERO S.A y el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA METALMECÁNICA, MECÁNICA, ELECTROMETÁLICA, METALÚRGICA, SIDERURGICA, METALISTERÍA, MINERO Y DEL MATERIAL ELÉCTRICO Y ELECTRÓNICO -SINALTRAMEMCOL- decidieron celebrar un contrato sindical para que la organización sindical en comento, hiciera el trabajo de conseguir mano de obra y encargarse de las obligaciones legales que de antaño le corresponden al empleador, en este caso particular a la empresa.

Dolor de cabeza, porque actualmente encontramos que existen muchos trabajadores que inicialmente fueron trabajadores directos de IDEACE S.A., pero la política de ahorrar costos, darle palo a la clase obrera e impedir el surgimiento y el fortalecimiento de organizaciones sindicales de carácter reivindicativo, con esos trabajadores que fueron vinculados por la empresa a través de un contrato de trabajo, les variaron, durante el paso de los años, su modalidad contractual por intermedio de algunas empresas temporales, después con las polémicas Cooperativas de Trabajo Asociado, ahora con el famoso Contrato Sindical y a futuro, esperemos con que otra figura jurídica funcionen.

Ante ese panorama, de flexibilización e intermediación laboral en contra de los trabajadores y la política de desacreditar el sindicalismo reivindicativo, el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES, SINTRAIME-Seccional Itagüí, en virtud de que un ejecutor del contrato sindical afiliado a SINALTRAMEMCOL-asociado a la C.G.T-fue despedido y luego un juez de tutela, a través del fuero de salud ordenó reintegrarlo a sus actividades laborales, presentó demanda ordinaria laboral, para que en virtud del principio de la realidad sobre las formalidades establecidas se declarara que no era un ejecutor del contrato sindical desarrollado por SINALTRAMEMCOL sino un trabajador de la sociedad IDEACE S.A, además de las pretensiones consustanciales que conllevaba esa declaración, es decir, factores prestacionales y salariales.

Las causas para la presentación de la demanda fueron las siguientes:

  • El trabajador fue entrevistado por personal de la empresa que se usufructúa del contrato sindical y no por la organización sindical.
  • La sociedad IDEACE era y es la que decida qué empleados contratados por intermedio del sindicato deben ser despedidos.
  • Los ejecutores del contrato sindical ejercen funciones de subordinación frente a los trabajadores de planta de la empresa.
  • Los jefes inmediatos vinculados por intermedio de un contrato de trabajo con la sociedad IDEACE ejercen actividades de dirección frente a los ejecutores del contrato sindical.
  • El sindicato SINALTRAMEMCOL, en desarrollo del contrato colectivo sindical no posee autonomía administrativa ni financiera de parte de la empresa IDEACE S.A.
  • Con la eliminación de las Cooperativas de Trabajo Asociado, los trabajadores contratados en virtud del contrato sindical crecieron exponencialmente.

Dicho conflicto jurídico fue llevado ante los estrados judiciales del Juzgado Primero Laboral del Circuito de Itagüí-Antioquia y en grado jurisdiccional de Consulta ante el Tribunal Superior de Medellín en su Sala Laboral y el resultado fue el siguiente:

En estos términos la judicatura es de la íntima convicción que la sociedad accionada ha querido suplir el personal requerido en la ejecución de las funciones tendientes al desarrollo de su objeto social, acorde al certificado de existencia y representación legal de folios 22 a 27, mediante la utilización en esta oportunidad del llamado Contrato Sindical, en la ejecución del mismo, figura jurídica en boga para evadir la carga laboral que implica el enganche de operarios en forma directa.

Parafraseando los apartes de la sentencia, se demostró que el demandante, ejecutor de un contrato sindical, a la luz del principio de la realidad, es trabajador de la empresa que se beneficia del Contrato Sindical, de igual forma, ese tipo de contratación ha sido utilizada para suplir el personal necesario de las actividades naturales de la sociedad IDEACE S.A., además, se constató que la afiliación al sindicato fue sin consentimiento y movido por la necesidad de conseguir un empleo por parte del demandante.

Aprendizajes:

El caso particular que se describe, brinda elementos jurídicos muy importantes en la lucha jurídica por dignificar el empleo y cesar los casos de intermediación laboral que terminan afectando y creando dolores de cabeza a los trabajadores del país. Si en determinada empresa se presentan actos de subordinación por parte de ésta frente a los ejecutores del contrato sindical; si la empresa realiza entrevistas para acceder al empleo y luego los envía al sindicato, si éste no es independiente, autónomo respecto de la empresa usuaria del contrato sindical, y si se constata que la utilización del contrato sindical trae resultados desiguales e inequitativos con respecto a los trabajadores que son contratados de forma directa por parte de la empresa, se está en la oportunidad de atacar, por las vías legales y jurídicas, ese instrumento jurídico que la ha traído consecuencias nefastas a los trabajadores del país y a los sindicatos.

Nota: Las consecuencias negativas para el sindicalismo en el país es que se asemeja a un patrón-empleador y pierde su histórica naturaleza reivindicativo, además de mermar las actividades de la negociación colectiva tendientes a producir una convención colectiva que mejore las situaciones salariales y de bienestar a los trabajadores del país; se puede, incluso afirmar, el crecimiento ostensible de “falsos sindicatos”.

[1] Abogado litigante, sociólogo en formación, asesor del conflicto jurídico entre el señor Abraham Antonio Ramírez Muñoz y los empleadores INDUSTRIAS DE ACERO S.A. y SINALTRAMEMCOL.

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