Es inminente un cambio

Por Isaac Buitrago
@IsaacBuit

Recuperar la política es decirle al Estado y al mercado que nos devuelvan el control sobre nuestros vínculos y sobre nuestras decisiones. Lo más decente de la vida siempre es con otros. Recuperar la vida como una asociación de gente que sueña parecido. Una asociación libre de gente que ha sido arrojada a este mundo y asume, sabiendo que la vida también es un reto, todas las consecuencias.

 Juan Carlos Monedero.

isaac-liberales-quedan-pocosLas instituciones son controladas por gente sin escrúpulos, las urnas manipuladas por medio de tamales y fusiles, los derechos convertidos en mercancías, continuas descargas de shock a una sociedad condenada a la convulsión, la inestabilidad es una estable característica de nuestros tiempos y las urbes son falsas promesas de progreso. Mientras todo esto pasa la gente retrocede, cada vez más perpleja y muda permite el avance de un modelo que no se pensó para el humano sino para el mercado. A la par el Estado pierde en el escenario de la realidad cualquier vestigio de decencia, el pensamiento liberal que le diera sentido debe presenciar su muerte. El dolor no ha de ser muy alto porque liberales quedan pocos, ahora lo que hay es mercenarios a los que se les dice mercaderes.

Y es que hay mercaderes de todo tipo, de drogas, de jabones, de multiniveles, de libros, de productos de belleza y de política, siendo estos reproductores y culpables de la realidad descrita. La pregunta es entonces ¿Qué nos queda? A esta pregunta una posible respuesta de un militante de izquierda será: ¡Organización, movilización y lucha! El problema es que precisamente eso no comunica mucho, porque no hemos podido generar una narrativa propia y cuando refiero a propia hablo de la gente, no de la izquierda.

Por eso la propuesta debe venir de la izquierda pero debe superar su espectro, la gente no quiere la realidad y el esquema científico que se necesitó en el siglo XIX y XX, además porque las condiciones no se ocultan bajo ningún telón: la pobreza aumenta, la salud es un lujo, la educación un privilegio y el clima está casi tan descompuesto como el esquema moral de quienes gobiernan. Motivos para protestar se encuentran todos los días y en todas las esquinas, el problema es que no se quiere protestar. La gran victoria de quienes siempre han estado en el gobierno es que lograron “despolitizar” la vida. Todos opinan, todo es válido, cuestionar el sistema ayuda con los likes, pero el compromiso se castiga, no se tolera y se reprocha, como bien lo describe Luis Britto Garcia:

Rubén no manifiestes, no cantes el Belachao Rubén, Rubén no protestes profesores, no dejes que te metan en la lista negra Rubén, Rubén quita esos afiches del cheguevara, no digas yankis go home Rubén, Rubén no repartas hojitas, no pintes los muros Rubén, no siembres la zozobra en las instituciones Rubén, Rubén no quemes caucho, no agites Rubén, Rubén no me agonices, no me mortifiques Rubén, Rubén modérate, Rubén compórtate, Rubén aquiétate, Rubén componte.

Volvemos entonces a la pregunta… ¿Qué nos queda? Y la respuesta es mucho más sencilla, simplemente no queda NADA. Si, es eso, no hay un solo porqué que pueda sostener el mantenernos aferrados a este modelo, porque ha roto sus propias metas no tuvo manera de generar una riqueza que pudiera derramarse sobre todos los demás, porque a diferencia de las copas las cuentas bancarias se pueden expandir cuanto quieran, por lo cual no derraman. Porque es cambio de modelo o cambio de planeta, sin complicaciones ni cuestionamientos. Los principios que fundan este modelo no se corresponden con lo finito que es nuestro mundo.

Lo que debemos es enfocar esta sencilla respuesta, de nada sirve si toda la gente adquiere hábitos ecológicos sino frenamos a las empresas, que una persona ahorre agua mientras se baña no va a servir de nada si no se detienen las prácticas que permiten dejar morir a niños y niñas Wayuu por el represamiento de un rio. Si no hay redistribución de los bienes primarios no va haber mundo en el cual pensar verde.

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