¿HASTA CUÁNDO?

Por: Anderson Arenas
@AndersonFArenas 

anderLa tendencia de los colombianos a consumir sólo lo que los medios nos brindan, nos llevará a fracasar como seres pensantes. Una cultura arraigada en lo mediático de hechos noticiosos es nociva como el veneno que mata lentamente. Lo digo, porque la identidad o el dolor de patria sólo lo expresamos cuando así lo quieren los medios de comunicación, y ellos han sabido manejar muy bien este sentimiento.

La indignación que se expresa en redes sociales por lo acontecido en Francia o en Siria solo será de unos cuantos días, como todo lo nuestro, que es pasajero. La solidaridad colombiana parece resumirse en compartir una noticia, en decir lo que nos asombra acerca de algún hecho por redes sociales y en lamentarnos por sucesos trágicos del país cuando así es publicitado.

Los colombianos y las colombianas únicamente nos interesamos sobre los asuntos realmente importantes cuando padecemos en carne propia la vulneración de alguno de nuestros derechos; pero apenas logramos resolverlo no volvemos a pronunciar el tema. A continuación, enfatizaré sólo en dos de los muchos temas que se deben tratar en el país: la educación y la salud.

Nos lamentamos porque la EPS no nos da un medicamento, porque niega tratamientos o por la demora para conseguir citas (principalmente con especialistas) o un traslado cuando lo requerimos; pero apenas se resuelve el impase –si es que acaso se resuelve- no volvemos a mencionar lo mal que está este sistema de salud, sigue lleno de pus, de corrupción y de intereses económicos por encima de la vida y el bienestar de las personas.

En la educación es igual, nos quejamos por el alto costo de las matrículas, porque no pasamos los exámenes para la educación superior, porque no conseguimos cupo en los colegios cercanos a nuestras viviendas o porque las instituciones que ofrecen “educación de cobertura” en temas de calidad no son las mejores etc.

Con este panorama que vivimos a diario me pregunto ¿hasta cuándo nos quedaremos quejándonos por tantas injusticias que suceden en nuestro país y en el mundo entero, y tomamos en serio nuestro papel transformador como sujetos y ciudadanos activos?

¿Hasta cuándo dejaremos la indiferencia con cientos de niños que mueren de desnutrición, diarrea y otras enfermedades prevenibles en el Chocó y en la Guajira?

¿Hasta cuándo seguiremos en el “aporte” a soluciones pero no nos comprometemos con la realización de estas?

¿Hasta cuándo manifestaremos el dolor de patria o nos sensibilizaremos sólo por redes sociales?

¿Hasta cuándo seguiremos quejándonos por esos “políticos ladrones” a los cuales ayudamos a elegir pero nunca les exigimos el cumplimiento de sus propuestas, ni les hacemos seguimiento a sus labores como funcionarios públicos notando que prefieren no trabajar por ver un partido de fútbol?

¿Hasta cuándo objetivamente elegiremos a buenos gobernantes?

¿Hasta cuándo seguiremos echándole la culpa a los demás por todas nuestras desgracias cuando en algún grado hemos contribuido con estas?

¿Hasta cuándo aplazaremos el control social?

¿Hasta cuándo aplazaremos la exigencia de nuestros derechos?

¿HASTA CUÁNDO?

One thought on “¿HASTA CUÁNDO?

  1. Hasta cuándo? Cuando nuestros hijos y nietos deban importar los alimentos, tengan que traer mano de obra calificada del exterior, (ya los directores de todos los proyectos en Colombia, son extranjeros), cuando para comprar la «casita», haya que negociar con la banca internacional, cuando ya el ejército nacional no sea «mixto», sino con toda la instrucción militar de uno de tantos imperios, cuando nuestro idioma español no se reconozca como nuestro idioma oficial, cuando la salud y la educación sea sólo para la élite que le maneja los intereses a las potencias mundiales aquí asentadas, cuando tengamos que visitar a nuestros hijos a la cárcel porque los condenaron a cadena perpetua por robar comida en un supermercado, cuando nuestras hijas hayan sido condenadas a padecer enfermedades de transmisión sexual, por haber sido las»damas de compañía» de los que vinieron de otros países a disfrutar del burdel en que convirtieron nuestro amado terruño, sólo en ese momento nos daremos cuenta que no hicimos nada para evitarlo.

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