He descubierto una vieja enfermedad…

Por Isaac Buitrago
isaac@victorcorrea.com.co

virusMientras todos nos preocupamos por lo peligroso virus Ébola o la tropical pero molesta fiebre chikungunya, hay una vieja enfermedad que ataca a un sector especifico de la población colombiana, pero que directamente nos afecta a todos y pese a que lleva muchas décadas la misma no ha sido diagnosticada –no es que este culpando al ineficiente sistema de salud, por esta vez no es el único responsable–.

En estas semanas he notado unos extraños brotes sobre sujetos específicos, los cuales por un lapso muy largo muestran síntomas de delirio, algunos incluso sintiéndose indestructibles e infalibles. Las observaciones las he efectuado en dos lugares en particular, los cuales serán objeto de constante análisis, donde he notado una alta concentración de personas afectadas, los invito incluso a que me acompañen bajo el riesgo de ser contagiados, no sé si alguno se atreva.

El primer lugar donde un brote exacerbado de esta enfermedad fue en el Cabildo Abierto que se celebro en la ciudad de Rionegro el pasado 18 de octubre, durante la intervención el Alcalde del municipio empezó a sufrir de un ataque intempestivo, fue tanto su delirio que se le olvidaron las preguntas del debate y empezó a ofender personalmente a sus contradictores, dando a conocer incluso datos de la vida personal de los mismos, insinuando la necesidad de arrestar de quienes manifestamos nuestra molestia.

El segundo lugar donde vi un brote exacerbado y espeluznante de esta enfermedad fue en el Centro Administrativo La Alpujarra, esta vez fui testigo de dos brotes en la misma persona en días diferentes, lo común de esta ocasión fue la alucinación y la falta de coherencia.

Durante la jornada de protesta en contra del POT que aprobó el Concejo de Medellín el día de ayer, donde la comunidad expreso sus inconformidades y disensos, y la movilización que realizaron los compañeros del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, donde los compañeros exigen que se dé solución a la crisis presupuestal y administrativa de la institución, fui testigo de cómo el Subsecretario Gildardo de Jesús Lopera Lopera, sostenía posiciones que negaban cualquier lógica y citaba normas inexistentes, indicó el que el Centro Administrativo donde están todas las entidades PÚBLICAS no es un espacio PÚBLICO, debido a esta incoherencia procedí el primer día a sostener un amistoso debate, no obstante para el día de hoy fue tanta mi preocupación que me vi en la necesidad de resaltarle su error, más cuando de esto dependía la agresión a una movilización.

Pese a todos mis esfuerzos esto fue inútil pues la condición del subsecretario empeoro, creo que de manera crítica, pues cuando le dije que él como funcionario PÚBLICO debía servirle a la gente en vez de estar dando órdenes, se descompuso, su gesto cambio y su tónica vario, para entonces realizar la acción que me demostró que no debía culparlo pues simplemente era manifestación de su enfermedad, insinuó – igual que el alcalde de Rionegro – mi arresto.

Con estos dos hechos y un breve momento de análisis lo entendí todo, varios funcionarios PÚBLICOS de Colombia tienen una grave enfermedad, la cual se conocerá de ahora en adelante como el virus “Luis XIV”, esta no afecta los órganos vitales de quienes la padecen, pero si la esencia vital de la FUNCIÓN PÚBLICA, a tal punto que la tiene agonizando en Colombia. La actitud de estos funcionarios y su descomposición sicológica frente a la exigencia de servir al PÚBLICO, da cuenta de un estado de cosas peligrosas e inaceptables, todos estos “DOCTORES” están olvidando que es gracias a los impuestos de todos que ellos reciben sueldo y que por lo tanto los ciudadanos son los que mandan, su instinto de mandamases los lleva a cometer constantes atropellos contra la sociedad.

Por todo lo anterior quiero llamar a que nosotros le pongamos la cura a esto, ya que evidentemente el Ministerio de Salud no va a poder hacer nada de eso, pues en su interior muchos padecen esta enfermedad. En últimas nosotros mismos también somos culpables de dejar que esto pase, ya que la solución para erradicar esta epidemia es sencilla. Daré los pasos.

  1. Sea responsable con su voto, así evita que suban más contagiados.
  2. Recuerde siempre que el funcionario es público y para el servicio de la gente, no al contrario.
  3. Usted tiene derecho a exigir de ellos, para eso les pagan y usted no tiene que pagarles más.

Espero con esto que logremos frenar esta peligrosa enfermedad y erradicarla de quienes ya la tienen.

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