IN MEMORIAM AL MAESTRO RODRIGO SALDARRIAGA SANÍN

«Recordar la idea de la muerte es como presentarnos un espejo
que nos dice que la vida no es más que un soplo y que fiarse de ella es un error»
(PERICLES, Acto I, Escena 1ª)

Rodrigo Saldarriaga

Rodrigo nunca se fio de la muerte, la reconocía como algo connatural a la vida. Esta semana he escuchado, de muchas voces, las narraciones sobre la libre esencia de Rodrigo, los recuerdos que reconstruyen al hombre que vivió día a día sin dejar de pensar en un futuro promisorio para los colombianos.

Se escucha hoy, también, el mensaje que construyó y forjó profundamente en las personas que lo admiramos por las distintas hazañas que consiguió durante su vida. Como político, se convirtió un referente para muchos de nosotros, los que pensamos mantener la coherencia y la dignidad que él tuvo en sus debates; para los que luchan a su lado, fue un compañero irreemplazable, leal y carismático; como artista, un mentor y un intrépido, un maestro. Su legado artístico en Antioquia marca un gran reto; como filósofo, dejó un mundo de cosas por aprender y enseñar: No se dejó absorber por los afanes de una vida moderna consumista.

En toda una vida de lucha, su llegada a la Cámara de Representantes es circunstancial, ya que se ganó un lugar en la historia; eso sí, me asigna ahora un gran reto y compromiso: defender en el espacio del Congreso de la República a quienes son oprimidos por este régimen político que combatió, ser la voz de los movimientos sociales, incluso en solitario, en medio de aquel espacio de lobos vestidos de oveja.

Los aquí presentes tenemos un mandato: honrar su vida por encima del llanto que nos provoca su muerte, mirar a lo alto y luchar por sus sueños. Su ausencia nos demanda hoy el acto más grande de amor, que radica en nunca desistir porque justa es nuestra causa. Sin duda nos hará falta pero, en la voz de tantos, los recuerdos de Rodrigo configuran el trazo de la leyenda, el símbolo que siempre estará alentando y guiando. Merece más que aplausos la vida, obra y memoria del compañero Rodrigo Saldarriaga Sanín. Algunos telones se cierran para siempre, para dar lugar a la inmortalidad de las obras.

VÍCTOR CORREA VÉLEZ

E-mail: victor@victorcorrea.com.co

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