La peligrosa apuesta de las 10.000 becas

Santiago Salinas
santiagosalinas@victorcorrea.com.co

10000-becasHe pensado en una figura literaria para intentar explicar el asunto de las becas, desafortunadamente no he dado con una que logre reunir la suficiente fuerza para explicar el gran asunto que esta de fondo, encontrando solo el lacónico aforismo popular “aunque el mono se vista de seda…”. Imitamos parcialmente y ese es el origen de muchos problemas estructurales de nuestro estado, tenemos un ordenamiento penal como si nos encontráramos en Europa mientras mantenemos un sistema penitenciario medieval, nos trenzamos en intricados tratados de libre comercio mientras mantenemos un sistema vial terciario casi colonial, buscamos el ingreso de los últimos servicios tecnológicos y aún no se garantiza el acceso universal al servicio de agua potable y así. En un país donde un BMW de alta gama espera en el semáforo detrás de un vehículo de tracción animal cargado con chatarra, el sistema educativo tampoco escapa a esta paradoja.

De esta pobre imitación tenemos una estructura que hace ajenos entre sí cada uno de los elementos que lo componen, tenemos un bricolaje en el que sacrificamos nuestra soberanía para estar a la vanguardia de algo que no estamos muy seguros pero se parece al desarrollo, es como pensar que solo por tener alas ha de ser un faisán. Cuando el gobierno nacional anuncia 10.000 “becas” bajo el lema “ser pilo paga” la intuición primaria no puede evitar referirse de inmediato a las expresiones mérito y gratuidad, sin embargo lejos ha caído la piedra angular de este programa de estas dos expresiones, pues la beca no es más que otro crédito y lo que “paga” no es propiamente ser pilo sino destacarse bajo las condiciones educativas estructuralmente adversas para quienes acceden a la educación pública o provienen de una estratificación más baja.

Esta visión es contraria incluso a aquella promovida por los sátrapas en materia educativa  de la OCDE  cuando afirman que «Es poco probable que un sistema educativo logre situarse a la par de los países con mejores resultados mientras no acepte que todos los adolescentes pueden rendir a niveles muy altos»,( Schleicher) siendo cuestión de equiparar el acceso y no de privilegiar su capacidad de sobreponerse frente a la adversidad, criterio de focalización utilizado por esta política educativa, que no solo debe enfrentar el reto a mediano plazo de afrontar los factores de deserción estudiantil, si no aquellos de largo plazo asociados con el ejercicio profesional congruente con su formación, es decir afrontar el terrible monstruo del desempleo juvenil.

Las diez mil becas no solo ponen en tensión el componente publico privado en la conformación del imaginario Colombiano; en el cual la aplicación de las becas dan cuenta de la visión privilegiada de lo privado que ostenta la nación, en desmedro de la oferta publica deliberadamente desatendida y desfinanciada, también da cuenta de la confrontación de dos visiones alrededor del tema educativo que podríamos traducir en una división económica fundamental en el que el subsidio a la demanda traduce una visión de la educación como  servicio y el subsidio a la oferta le aproxima más a una visión como derecho. En este punto los números parecerían insistir en esta perspectiva al plantear que subsidiar el estudio de los 40 mil beneficiarios en los 4 años de Santos (los últimos estarían terminando en 2.022, al finalizar el siguiente gobierno) le significarían al país un costo aproximado a los 3.3 billones de pesos, que es una cifra similar a lo que anualmente el Estado transfiere a las 32 universidades públicas”( Moises Wasserman) anotando además que la matrícula de las universidades públicas ha tenido una tendencia al aumento como efecto de la presión por cobertura y que al 2012 alcanzaba la astronómica cifra de  1.004.459 estudiantes matriculados(SNIES).

Así una vez más habremos de mirarnos en el espejo de la derecha para evitar el prejuicio de pensarlo como un asunto solo de izquierdas, o de otros paradigmas para darle más chance a la oposición, dice Daniel Salinas experto chileno en educación internacional comparada de la OCDE y analista de PISA que «Los países latinoamericanos tienen un gasto en educación por alumno que es significativamente menor, en términos absolutos, que el gasto promedio de los países de la OCDE» modelo que a pesar de las 10 000 becas se mantiene, y se agudiza ante la imposibilidad de pensar la disponibilidad de créditos excepcionalmente reembolsables como gasto serio en educación. Sin un subsidio serio a la oferta estaremos diseñando un modelo parcial, que no se aproxima ni en las sombras a una buena práctica educativa, pues mantiene de lado criterios fundamentales como la formación y remuneración docente, la orientación vocacional,  la infraestructura educativa y el acceso universal a la misma con potencialidad real de transformación de las condiciones de vida.

La réplica parcial apalancada en el sistema financiero no solo genera la presión por altos rendimientos, además baja la resiliencia a fenómenos de impacto económico a nivel familiar,  agudizados por la alta tasa de endeudamiento que representan “las becas” con relación al ingreso promedio de los beneficiados, mantiene adicionalmente la distribución inequitativa de la oferta educativa, disminuyendo el potencial transformador en las zonas que no son capitales de departamento. Habiendo reconstruido este panorama, conscientes  de los peligros y de la insuficiencia que encarna esta política por si sola se podría llegar a compartir la observación de la analista económica Marcela Eslava según la cual si esta política “logra su cometido de graduar estos jóvenes con la mejor educación y ubicarlos en ejercicios profesionales congruentes con ese nivel de formación, su impacto sin duda será muy positivo.” Así, extendemos un fraternal saludo a los 10.000 nuevos estudiantes.

 

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Daniel salinas experto chileno en educación internacional comparada de la OCDE y analista de PISA
Schleicher: Andreas Schleicher  es un estadístico e investigador alemán en el área de la educación. Es subdirector de Educación en la OCDE

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