Le toca a la verdad: Por un gobierno que no sea de los mismos

El escándalo de corrupción de Odebrecht nos desafía a decirnos como sociedad que este hecho, tan masivo, tan generalizado, tan tolerado, no es parte de nuestra cultura, que somos mejores que eso, y que las aspiraciones de la política están más allá de enfrascarse en la pugna por quién se lleva la tajada más grande del Estado, por quien desollar mejor a los contribuyentes.

Uno de los efectos más preocupantes de este acto vergonzoso es ratificar la peligrosa idea de que la política es para los corruptos, que es un camino para engordar ambiciones individuales en lugar de procurar un bien colectivo, masificación de esta idea es una profecía que se autocumple, la gente decente, la gente de grandes ideas, se aleja de los escenarios político de decisión, pierden de forma anticipada la pelea por el cambio, y la pierden por no presentarse siquiera a la brega.

Los corruptos nos dicen que no importa lo que hagamos esto seguirá igual, y lo dicen así para que todo pueda seguir igual, para que un corruptelas como la de Odebrecht (que, a cambio de quedarse con obras como el sector II de la Ruta del Sol, pagó sobornos por 11 millones de dólares durante los gobiernos de Uribe y Santos, y financió las campañas Presidenciales del Centro Democrático –Zuluaga y Holme– y la Unidad Nacional –Santos y Vargas Lleras–), de Reficar (obra con sobrecostos de 4.000 millones de dólares y entregada con 27 meses de tardanza), de SaludCoop (que le debe 1.4 billones de pesos al sistema de salud), de Foncolpuertos (que se apropiaron ilícitamente de 2.228 millones de pesos), pueda seguir andando, para que nadie se oponga al saqueo y sea cómplice por omisión, para que les dejen el ruedo despejado nos dicen que nuestro voto no vale, para comprarlo luego, para maltratar y humillar con ese voto mal habido y exigir que se les rinda pleitesía.

Como sociedad debemos contrarrestar el fenómeno Odebrecht, repugnar la corrupción como un desvalor social

y establecer que como sociedad no estamos destinados al abismo al que los gobiernos corruptos nos arrastran, así como es de sencillo entender para el trabajador que se levanta de todos los días a las 5:00 A.M a trabajar y con su esfuerzo mantener su familia, así de sencillo es entender que saquear el Estado para enriquecerse por placer –porque ninguno de estos sinvergüenzas roban para comer–  así es sencillo entender que  el delito más reportado es compra y venta de votos, teniendo un total de 257 reportes que representan el 30% del total de informaciones (2015) según la Mision De Observacion Electoral. Como diría nuestro candidato presidencial Jorge Enrique Robledo, “pasaron de hacerle trampa a la ley a incluir la trampa en la ley”.

Hoy el país asiste a la posibilidad de desenmascarar muchos episodios secretos y trascendentales de la corrupción. De la mano de Robledo y Claudia López, tras ser aplazado 3 veces sin ninguna necesidad, se realizará el debate de control político sobre el caso Odebrecht, que involucra  al Fiscal anticorrupción Corrupto y a la Corte Suprema de Justicia. Hoy le toca a la verdad.

Victor Javier Correa Vélez
Representante a la Cámara
Polo Democrático Alternativo

Deja un comentario