Los dilemas éticos en el Congreso y el ejercicio de la oposición.

Victor Javier Correa Vélez
Representante a la Cámara
Polo Democrático Alternativo
 

El día martes 04 de noviembre en el Congreso de la República, concretamente en la Cámara de Representante, fue presentado para debate un acto legislativo de origen  en el ejecutivo, que tiene como fin unificar los periodos de alcaldes y gobernadores, a la par que a los actuales les da la posibilidad de reelegirse.

jefecinDicho proyecto, a juicio de este servidor, es una atentado directo a la democracia en tanto permite que se formen grandes empresas electorales capaces de arrasar de tajo, en un único periodo de elecciones, con las estrechas posibilidades de las minorías políticas, y contribuyendo a fortalecer un estado presidencialista donde el balance de pesos y contrapesos se pierde en lo regional, configurando  un bloque hegemónico de poder, aún más grandes que aquel que ya tenemos; además se esconde en argumentos carentes de valides como expresar que juntando todos las elecciones en un único año nos libra de los negativos efectos para la ejecución pública de la llamada Ley de Garantías.

Pero bueno, no escribo este artículo con la intención de explicar asuntos relacionados con el proyecto, algo que ya hice con vehemencia en el capitolio nacional, si no para poner de manifiesto los dilemas éticos que enfrentamos en nuestro ejercicio aquellos que pensamos de corazón en una nueva política, al ver llevado al límite nuestros formas para  conseguir objetivos tan loables como proteger nuestra democracia.  En este caso para hacerle frente a esta reforma constitucional que amenaza profundamente las posibilidades de nuestro partido y viola nuestra constitución, optamos por retirarnos del recinto, y así  no contribuir el establecimiento del cuórum necesario para su aprobación, acción que tuvo el efecto esperado.

Las críticas no se hicieron esperar, muchas de aquellos partidos que querían su trámite, otras y quizás las más duras, desde mi propia conciencia, desencadenadas al romper un pacto interno que hacía de este método uno ajeno a mi proceder, ¨si doy los debates me quedo a perderlos¨, no obstante   permanecer en el recinto no planteaba un dilema menor,  ya puesto a prueba en las primaras votaciones de los impedimentos presentados por algunos compañeros para el trámite de dicha reforma constitucional, estando también sobre la mesa  otro elemento de juicio a ser ponderado, miembros de mi bancada en una decisión propia a sus métodos decidieron retirarse desde el principio del recinto.

Siendo así dos porciones importantes de mi propia conciencia entran en choque, aquella que me pide permanecer, y aquella que me pide frenar el proyecto y acompañar a mi bancada, mi visión frente a una visión no menos válida que la de mis compañeros y frente a un fin superior. Hoy,  ya habiendo tenido la posibilidad de reflexionar con mayor profundidad en la corta noche previa al reinicio de actividades parlamentarias llego a algunas conclusiones, que por cierto en estos debates propios de la ética no concluyen si no que concilian:

  • Pensar culpar a la oposición por hacer oposición es incurrir en un error político, más si se tiene en cuenta que los parlamentarios gobiernistas no se presentaron en su totalidad al debate y esto afectó notoriamente el cuórum, y que el método utilizado por nosotros  en  este caso  en esencia no riñe ni  con la ética y ni  con la estética, pues es la abstención un mecanismo valido en la democracia, más  en una restringida donde difícilmente podemos desde nuestra posición minoritaria incidir en el curso de las decisiones; vengo de espacios donde los argumentos convencen, y es claro que en este pese a los argumentos se procede por los acuerdos preexistentes y la presión de un ejecutivo que poco respeta la separación de poderes.
  • Desde el consecuencialismo y las concepciones teleológicas de la ética uno podría decir que el fin máximo perseguido por nuestra acción (proteger nuestra democracia), era ético,  por lo  menos  en clave de nuestra propia visión política, por lo que el medio utilizado era totalmente justificable, más como ya le he dicho, este no es en sí mismo una afrenta ni ética, ni estética, ni legal, el dilema se plantea entonces  en la dimensión de mi propia humanidad, mis métodos  enfrentados a una visión también valida  y correcta de hacer política, llevándome a la  riña con una visión deontológica de la ética: las acciones que mi ser me reclama deben ser hechas asumiendo con estas las consecuencias.

En últimas la decisión fue tomada, me retiré del recinto antes dela votación alcanzando el resultado esperado, por lo menos esa noche el proyecto no fue aprobado, aunque el dilema interno continúa en tanto dos acciones aparentemente  correctas se contraponen y ni con la una ni con la otra podría encontrar paz.

 ¨Bienvenido Victor a las vicisitudes y ponderaciones del ejercicio de una nueva política en el congreso de la república¨.

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