El país tiene acuerdo final, ¡a defenderlo!

Desde el 2 de octubre de este año, hemos sido testigos de los sucesos más importantes de la historia reciente de nuestro país, mientras el Presidente Santos nos recordaba que es él quien representa los intereses de todos los colombianos (los del sí y los del no), los partidarios de la paz como Derecho Humano, nos movilizábamos exigiendo a una sola voz #AcuerdoYa.

 

Este momento histórico ha sido propicio para alentar la búsqueda de reconocimiento de excandidatos y exfuncionarios públicos, de la mano de algunas iglesias cristianas y sus aliados en el Congreso, con la finalidad de llevar a cabo una evidente improvisación sobre lo que debía y no debía contener el acuerdo, producto de la llamada renegociación.

Hoy volvemos a presenciar el futuro, se firma un nuevo acuerdo que será refrendado en el Congreso de la República, para quienes hacemos parte de dicho espacio, será un gran reto hacer énfasis en el carácter de principio contramayoritario de la paz, en especial, en un contexto en el cual, unos fusiles son silenciados, pero otros se activan en contra de la vida de líderes sociales.

No podemos seguir alimentando el desprecio por la institucionalidad, si bien es innegable que la democracia se nutre del conflicto, también lo es que hay que dar el siguiente paso en la consolidación de un acuerdo que nos permita dar el protagonismo necesario a la gran inequidad presente en el país, no podemos permitirnos seguir escogiendo entre el candidato “menos peor” en pro de la lucha o la negociación con ningún grupo insurgente, estamos llamados atender las necesidades básicas de la población, reparar a las víctimas y continuar el camino hacia el afianzamiento de la dignidad humana como núcleo central del quehacer político.

A partir de hoy, ningún actor deberá entender que la política se hace con armas y no con ideas, a partir de hoy, ni el Centro Democrático ni cualquier otro partido político podrá desconocer la institucionalidad basándose en discursos de odio, a partir de hoy decimos: Adiós a la guerra y bienvenido el conflicto.

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