¿Por qué lo hacemos?

Por: Isaac Buitrago Q.
@IsaacBuit

Isaac BuitragoNo perdamos de vista la utopía, pero tampoco olvidemos que el análisis debemos hacerlo partiendo de las realidades concretas.

A medida que el escrutinio avanzaba, se empezaron a entristecer los rostros: la victoria del Centro Democrático en la Comuna 13 de Medellín, la gobernación de Antioquia en manos de Luis Pérez, el uribista velado alcalde de Medellín, entre muchas otras, eran las razones para que la alegría se escondiera en varios de los rostros de la izquierda en el departamento, incluyendo el propio.

Las operaciones MARISCAL y ORIÓN me retumbaban en la cabeza, era difícil no renegar sobre lo que estaba pasando, ver como se reconfiguraba la derecha en todas sus expresiones, tanto la tradicional, encabezada por el gran ganador Vargas Lleras, como los focos de la más rancia y retardataria, en cabeza del Centro Democrático.

La Izquierda, con campañas ejemplares como las de Luis Peláez a la Asamblea, aumentaba su votación pero no su presencia en las instituciones: en Medellín recuperábamos la curul pero veíamos como se premiaba con votos a quienes aprobaron el Acuerdo 300.

Explicaciones aparecieron, la trashumancia, las maquinarias, la compra de votos, la falta de cultura democrática. Nos dábamos golpes en la espalda diciéndonos que habíamos superado votaciones anteriores, que no teníamos la misma capacidad publicitaria que la derecha, etc.

Pero la verdad esto va un poco más allá, seguimos idealizando situaciones, sujetos, postergando la unidad de la Izquierda, permitiendo que algunos que portan de democráticos nos “representen” como candidatos, no hay avances reales en el plano de lo ideológico y no encontramos las herramientas para cambiar la correlación de fuerzas.

No obstante tenemos propuesta, tenemos empuje y tenemos corazones que no se rinden, varias personas aun sabiendo lo improbable de la victoria se cargaron las banderas y las llevaron con orgullo y tenacidad. Por eso no podemos desfallecer, porque para nosotros la victoria no está en las urnas, está en la transformación de la realidad.

No podemos perder esto de vista, hay que levantar la cabeza y recordar el horizonte, nuestra primera tarea debe ser analizar cada una de nuestras votaciones y buscar cómo llegar a esas personas que nos dijeron SI, conocer los motivos por los cuales no permitieron que falsas alternativas como la de los Federicos se quedaran con su confianza.

Tenemos que recordar que esto lo hacemos por amor, porque no soportamos que la acumulación de riquezas en las manos de pocos sea natural, no mientras eso implique que cientos de miles estén condenados a la miseria, lo hacemos porque sabemos que lo que mueve cada entraña de nuestro ser, es la convicción de que es posible otro mundo, uno donde seamos “socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

Así que amigos, compañeras, camaradas, borren esas caras tristes, recuerden que enfrentamos a la derecha más inteligente de América Latina, por eso tenemos que ser la Izquierda mejor formada, más unida y con mayor convicción de nuestro continente.

FUERZA y abrazos, con cariño Isaac

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