Que vuelva la horrible noche

Por: Carlos Patiño
@carlosmpat

Los himnos son símbolos, es su naturaleza, pero tal vez a la luz de la historia nos simbolicen lo que sus letras representan o lo que sus notas nos hagan sentir cuando juega la selección en el mundial.

la-horrible-nocheLa canción en “honor a la patria” escrita por el señor Rafael Nuñez, simboliza, más allá de su letra, la radiografía de gran parte del siglo XIX, es una canción a lo bobo de la patria y fundamentalmente, por la época de su promulgación, una oda al odio, el confesionalismo, el centralismo, el autoritarismo y el nacionalismo ramplón reinantes en Colombia desde la regeneración hasta la época.

Paradójicamente la canción fue escrita  y recitada por Núñez en honor a la independencia  de Cartagena en 1850 cuando aún era una demócrata y liberal, promovía las reformas liberales desde su periódico La Democracia, participó en la luchas y en el gobierno del Masón caucano de Tomas Cipriano de Mosquera, donde fue el ministro encargado de aplicar la reforma de desamortización de bienes de manos muertas, que no significaba otra cosa que quitarle las tierras improductivas a los ricos y a la iglesia para redistribuir la riqueza,  tal vez uno de los antecedentes históricos más importantes de reforma agraria en Colombia.

Una canción que quedaría en el olvido de igual forma que olvidaría Nuñez sus ideales democráticos, hasta que José Domingo Torres , un viejo funcionario público (portero del Ministerio de Hacienda) y teatrero, convenciera al músico italiano Oreste Sindici de que musicalizara la canción para un evento en honor al señor Presidente de la República ahora autoproclamado regenariocista, el señor Rafael Núñez,  37 años después de su composición.

Pero la horrible noche que cesaba entonces no se correspondía con la que cesaba para Núñez en el 50, ahora la que cesaba correspondía a la de los años de los Estados Unidos de Colombia, la de la libertad de prensa, el federalismo y el laicismo institucional, era el triunfo del cartagenero sobre el Olimpo radical después de la sangrienta guerra del 85 y que éste sancionaría con la lapidaria frase “la constitución de 1863 ha dejado de existir”.

Cesó la horrible noche, una noche en que no existía para todos el dios católico y en la que había profundas libertades, habrá que decir que la guerra permanente impidió las reformas liberales y el desarrollo en el federalismo y que podríamos criticar la vinculación ideológica con el libre mercado del Olimpo radical, pero que respondía con absoluta seguridad a un mejor  país que el que conformó su antípoda.

El himno de Colombia representa históricamente una época oscura y dolorosa en términos de libertades, representa el fallido proceso nacionalista al estilo europeo que  promovió Núñez y que fundó las bases para una Colombia  oxímoron, una Colombia extrañamente nacionalista y sin identidad, donde mandan los curas y los godos y de la que no podremos recuperarnos en muchos años ¡que vuelva la horrible noche!

Deja un comentario