Repitiendo la historia de la UP no conseguiremos la paz

El pasado jueves 24 de noviembre de 2016 habrá de quedar grabado en la memoria de los colombianos como el día en el que se rubricó el acuerdo que puso fin a la confrontación armada después de más de cincuenta años y un sinnúmero de intentos de negociación entre diferentes Gobiernos Nacionales y la Guerrilla de las FARC.

Mientras cerca de ochocientas personas gritábamos al unísono en el Teatro Cólon “Sí se pudo”  a unos cuantos pasos, representantes del Centro Democrático insistían en lo que ellos denominaron “resistencia civil”, pero eso no fue lo único que coincidió con la firma del acuerdo, un día después de dicho evento y siendo el día de la lucha contra la violencia hacia las mujeres y las niñas, fue asesinada Marcelina Canacué en el Huila, una víctima más, perteneciente al Movimiento Social y político Marcha Patriótica.

Como si el panorama no fuese ya lo suficientemente desalentador, el día de ayer, mientras no terminábamos de lamentar profundamente la muerte de Fidel Castro, la lideresa Cleiner Almanza sufrió un grave atentado en su propia vivienda y a pesar de contar con esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección.

Hemos venido denunciando desde hace varias semanas la situación de la Marcha Patriótica, es inaceptable que más de treinta años después y como si la memoria fuese desechable, estemos repitiendo la historia de la Unión Patriótica, lo que le sucede a un líder o lideresa social en cualquier lugar del país, es un atentado en contra del derecho humano a la paz, por eso, todo aquel que quiera la paz, habrá de condenar el genocidio, la intimidación, el constreñimiento, el homicidio o cualquier otra agresión, venga de donde venga, porque todos los muertos son nuestros muertos, los muertos del movimiento social, los colombianos que hoy seguimos luchando por la paz.

Bandas criminales, rastrojos, urabaeños, ejército antirrestitución, todos, absolutamente todos son y seguirán siendo el gran reto de la paz, el gran reto de la reconciliación, el gran reto de todos los gobiernos, lo que está claro es que sin importar el nombre o la sigla con la que hoy se identifican, son las mismas estructuras que intentaron exterminar la verdadera resistencia, hace ya más de treinta años y que hoy insistente en eliminarla. El llamado es pues a la unidad como necesidad urgente, porque repitiendo la historia de la UP, ese sueño de paz que nos alberga a la gran mayoría de colombianos, se quedaría en eso, en un sueño.

Víctor Javier Correa Vélez
Representante a la Cámara
Polo Democrático Alternativo

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