Simplemente está mal…

está-malInicia la semana, es momento de abrir la agenda y con celular en mano empezar a confirmar las reuniones, verificar qué compromisos se tienen que cumplir con cada escenario, persona u organización. Ese ritmo va llenando mi libreta de anotaciones y mi memoria de archivos.

Con el pasar de los tiempos se va marcando una línea, al principio era raro porque cada vez que se llegaba a un espacio lo primero que explicaba es que no llegaba con las respuestas, que lo que tenemos y lo que queremos hacer es trabajar con la gente, para todos y por todos; que con las herramientas que tenemos por estar en el Congreso no vamos hacer otra cosa que construir, que para nosotros todos tenemos que cargar ladrillos porque esta idea de “la Nueva Política” es para que la pluralidad viva. Eso no quiere decir que renunciamos a ser poder, menos significa que no tenemos contradicciones con otras ideas, lo que queremos con esto es que tengamos un lugar, un país, donde los conflictos se den en un escenario que no implique que se derrame sangre.

Sin embargo, durante el transcurso de la semana e incluso al abrir la agenda veo que algo “debe estar mal”, al parecer esta manera de trabajar genera desconfianzas, porque querer ser y12674437 mostrar maneras diferentes de hacer la política no rima con el ambiente, al parecer debemos ser igual de caníbales que muchos compañeros de izquierda o tan cochinos como personas que están en la derecha. Con esto no índico que tengamos una superioridad moral, lo más seguro es que nosotros en alguna práctica de las que denuncio hemos caído. Lo único que quiero y en especial con mis compañeros de Izquierda, es hacer un llamado para que hagamos un alto en el camino, porque desde que iniciamos este trabajo nos hemos dado cuenta de que para el otro “todo está mal”, no importa el método u objetivo que se persiga, “si no suma mi fuerza política es porque el otro lo está haciendo mal”.

¿Somos tantos que podemos darnos el lujo de atacarnos los unos a los otros? ¿No parece acaso una condición objetiva que impide el cambio que buscamos, la manera como nos tratamos? ¿Cuánta fuerza y capacidad usamos para señalarnos los unos a los otros? ¿Acaso cuándo crece una alternativa no nos sirve para crecer todos?

Todo esto se complica porque cada que esta realidad se denuncia acudimos a la historia para justificar nuestro sectarismo, nuestra incapacidad para ser con el otro. Por eso hoy digo ¡Basta! Anuncio que seguiremos haciendo las cosas “mal”, vamos a seguir creciendo con la gente, mostrando que la izquierda puede ser poder y que podemos crecer sin tener que devorarnos entre nosotros, que ninguno se tiene que poner una camiseta de nosotros para poder construir con él. Reafirmo el compromiso que adquirimos de ser partido, eso implica asegurarnos que todos podamos ser, sin hegemonías que tiendan a extinguir la pluralidad ¿se nos olvida que esa fue una de las causantes del conflicto político, social y armado que tanto ha costado?

No podemos seguir diciendo que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones si seguimos cargando los vicios del pasado. La transformación que nos va a permitir un escenario donde el debate no necesite fusiles, empieza por formar individuos para que eso no sea más una utopía.

Isaac Buitrago
isaac@victorcorrea.com.co

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