¿Solo cifras?

El Instituto Nacional de Salud en su informe 3 de mortalidad evitable en Colombia para 1998-2011 resalta que de un total de 2.677.170 muertes que se reportaron en el país en ese período 1.427.535 (53%) corresponden a causas clasificadas como evitables. La cifra no solo preocupa si no que continúa, y es tan cierta que en algunas zonas del territorio nacional empiezan a ser frecuentes los reportajes que en radio, televisión y prensa escuchamos y observamos acerca de cómo mueren nuestros niños del Chocó y de la Guajira por causas evitables, pero se volvió un panorama tan normal en un país tan agobiado como el nuestro, que escandalizarse o indignarse parece extinguirse dentro de nuestros genes colombianos.

En la Guajira más de 4000 niños según líderes wayúu y algunos medios de comunicación han muerto a causa de desnutrición, es decir, se han muerto de física HAMBRE, y las causas son conocidas: los programas del gobierno no llegan hasta el territorio de las comunidades, la corrupción ha encontrado tierra fértil para saquear las instituciones, para algunos la minería es más importante que la salud de las comunidades indígenas y engordar billeteras es más importante que devolverle la única arteria fluvial de los guajiros que es su río rancherías, desviado para beneficio de una trasnacional.

Ante un panorama tan oscuro que contrasta con el esplendor de los paisajes Guajiros y de sus gentes, dar la mirada a otro departamento igualmente hermoso en paisajes y personas pero desprotegido y desamparado por el estado no solo es necesario sino justo. El Chocó, un departamento donde ha campeado la politiquería, la corrupción y la falta de gobernabilidad se le suma la nula presencia del estado en territorio y la atroz situación de los cientos de niños que mueren a causa de la desnutrición y de diarrea por tomar de sus aguas sustancias tóxicas como mercurio o adquirir bacterias como la E.Coli en el río donde deben bañarse, lavar ropa y platos, además de hacer sus necesidades humanas, y lo hacen ahí, en sus aguas, ya que no cuentan con alcantarillados y mucho menos con agua potable para mejorar su situación de vida.

El común denominador que tienen estos departamentos además del hambre de sus poblaciones, es la corrupción imperante de algunos funcionarios, la politiquería regional que impide el desarrollo de sus territorios, la minería legal e ilegal que amenaza con acabar el agua que los baña es el abandono estatal y la desidia que tiene para decididamente cambiar la situación de pobreza extrema que se ve en ambos departamentos.

Mucho me temo que los titulares de prensa seguirán apareciendo con cifras de lo mal que estamos y que siga el gobierno nacional como simple espectador observando beneplácitamente como se acaba gran parte de nuestra raza, de nuestros orígenes, de nuestra cultura, folclor y de nuestro medio ambiente para que cuando el exterminio esté hecho, justifiquen el uso de sus subsuelos a diferentes actividades económicas…

El llamado a los Colombianos es unirnos en defensa del territorio, del agua y de la vida de todos los que habitamos este país. En especial, la vida de nuestros niños y niñas que no pueden ni deben de morir de causas tan indignas para el ser humano como el hambre.

VÍCTOR JAVIER CORREA VÉLEZ
Representante a la Cámara

One thought on “¿Solo cifras?

  1. Excelente artículo. Ante esta verdad … La fiebre está en la corrupción (y no en las sabanas )…. La pregunta es.. Cómo llevarla a sus justas proporciones? (Ya hay teorías económicas sobre el tema. Lobby). En este momento son pocos los representantes honestos como Usted. Propongo un análisis causal!

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